

Una favela es una comunidad organizada espontáneamente por sus habitantes que tomaron las tierras de una montaña para tener donde vivir. La favela La Providencia fue la primera favela en existir en Río de Janeiro organizada hace aproximadamente 100 años por soldados que regresaron de una guerra esperando su recompensa ofrecida por el gobierno. El gobierno no cumplió su promesa de darles tierras y ellos se establecieron en una montaña llena de árboles llamados favelas. Los soldados trajeron mujeres que habían tomado como prisioneras de guerra y fueron ellas las que fundaron la primera capilla en la favela La Providencia. Hoy día hay aproximadamente 1,000 favelas en Brazil y son comunidades que viven en pobreza pero organizándose para obtener lo que como comunidad necesitan. Algunas de ellas están “camuflajeadas”, todas las casas pintadas del mismo color cortesía del “Lord” de las drogas en esa comunidad para confundir a las autoridades que no pueden distinguir unas casas de las otras.
Nuestro recorrido por La Providencia fue dirigido por un líder comunitario, fotógrafo de profesión y muy respetado por el vecindario. Entre otras cosas, nos mostró la “casa amarilla”, una casa de su propiedad que él ha dedicado al desarrollo de la comunidad. En ella se ofrecen talleres de fotografía y de otras destrezas. La casa también sirve como biblioteca para la comunidad. Durante nuestra visita conocimos a una niña que vino a cambiar el libro que ya había terminado de leer por uno nuevo.
En uno de los murales de la comunidad se exhibían los nombres de tres adolescentes víctimas de las tensiones entre favelas, motivadas por el narcotráfico. Es común que la policía tome como rehenes personas de una favela, les pida dinero por su liberación, y si ellos no pagan, la policía los entrega a la favela enemiga para su ejecución. Estos tres adolescentes, ninguno de los cuales era usuario de drogas y uno de ellos siendo primo de nuestro guía, fueron tomados por la policía. Por supuesto ellos no tenían dinero para pagar por su liberación y fueron entregados a la favela enemiga. Varios días después sus cuerpos fueron encontrados en un basurero con signos de haber sidos torturados. Uno de ellos tenía unos 19 balazos en el rostro. Como muestra de su indignación miembros de la comunidad tomaron la bandera de Brazil que ondeaba sobre la estación de policía en el tope de su montaña y corrieron con ella escaleras abajo hasta sacarla de su territorio. El mural fue creado para honrar la memoria de estos tres jovencitos que no merecían morir.
Ante esta realidad, ¿qué hace la iglesia de Cristo? La iglesia ha sido llamada a oponerse a los poderes y principados de este mundo siguiendo el ejemplo de Jesús que volteó las mesas del templo para denunciar la opresión y la injusticia. Jesús pagó con su vida y en su resurrección nos dio vida para que la arriesguemos por él y por un mundo justo que refleje la realidad de que el reino de los cielos entre nosotros está. La iglesia en Brazil ha dado ejemplo al mundo de organización de comunidades de base para levantarse en contra de los poderes de este mundo. Mientras pensaba en estas cosas mirando hacia la bahía con mis ojos humedecidos me preguntaba dónde están las favelas en Louisville, dónde están las favelas en San Juan, dónde están las favelas en cada ciudad y qué estamos haciendo las personas cristianas para salvar la vida de jóvenes como Marcos, David y Wellington.
Es mi oración que Dios nos dé las fuerzas para ser una voz profética donde quiera que nos encontremos y que seamos agentes de Su paz.